Saber antes de hacer, el paradigma de Hollywod

Siempre me ha costado terminar las cosas que empiezo. Supongo que soy poco constante, o cambio de parecer muy fácilmente. No se. Por lo general empiezo algo y al poco tiempo otra cosa me llama la atención. Muchas veces he visto esto como un problema, porque tiendo a compararme con otros y veo que otras personas simplemente se proponen algo y lo consiguen. Para mi no es tan fácil: Constantemente me pregunto si lo que he decidido está bien o mal, si tiene o no sentido. Empiezo a pensar en todas las cosas que podría estar haciendo y me pierdo en interminables opciones.

Todavía no he resuelto ésto.

Pero a la vez hay algo en éste proceso que nunca he logrado sentir del todo propio. No soy como esos personajes que veo en las películas, que desde el principio saben a ciencia cierta que es lo que quieren, y la historia simplemente narra como hacen para llegar a esa meta. Yo tengo dudas. Muchas dudas. Eso me ha llevado a pensar que quizás haya algo en éste enfoque de la vida que simplemente no funciona conmigo. Ya sea porque yo soy diferente, o simplemente porque no quiero vivir así.

En este post quiero examinar y desarmar un poco ésta forma de ver la vida que de aquí en adelante voy a bautizar como “El paradigma de Hollywood” y luego en otro post contarles acerca de otra manera de pensar que aún no termino de adoptar ni entender por completo, pero que de a poco se va sintiendo mejor. Se va sintiendo mía.

El  paradigma de Hollywood (no se me ocurrió un nombre mejor, perdón)

Explicado de forma sencilla, ésta manera de ver la vida consta de los siguientes pasos:

  1. El personaje se propone un objetivo. 
  2. Sabe que cuando consiga eso que quiere se va a sentir bien.
  3. Recorre un camino para llegar a ese objetivo. 
  4. Consigue lo que quiere, es feliz y la película se termina.

Lo primero que noto en este proceso es justamente el orden cronológico que hay implícito: El personaje sabe lo que quiere Y LUEGO elabora un plan para conseguirlo. El primer paso es establecer un objetivo, el segundo paso es ver como conseguirlo. Desde ésta perspectiva, el camino que elijo transitar es sólo una consecuencia del lugar a donde quiero llegar, es un medio para llegar a ese objetivo. Elijo hacer determinadas acciones porque son la manera de conseguir lo que quiero. El resultado condiciona el proceso: Si quiero conseguir dinero (resultado) tengo que trabajar (proceso). Mientras más rápido y efectivo sea mi proceso mejor, porque sólo me interesa el resultado. El hecho de que me guste o no mi trabajo es algo secundario. Incluso si pienso en diferentes formas de conseguir dinero, son todas maneras de llegar a ese objetivo fijo y definido que tengo en mente: “ganar dinero”

Algo que también se da por sentado en las películas es que personaje está totalmente seguro de que quiere salvar el mundo, rescatar a la chica, curarse de una enfermedad, o lo que sea que se haya propuesto. No se pregunta a sí mismo si la relación con esa chica tiene un futuro o no, o que sentido tiene salvar al mundo si de todas maneras va a seguir lleno de gente queriendo destruirlo. El personaje sabe que cuando logre su objetivo se va a sentir realizado y no hay dudas acerca de eso.

Esto es algo se relaciona profundamente con el punto anterior: Dado que el camino que voy a transitar es sólo un medio para conseguir ese objetivo, necesito saber que el objetivo tiene sentido. Si voy a arriesgar mi vida para salvar al mundo, tengo que saber que eso vale la pena.

Es necesario estar totalmente convencido de que cuando consiga mi objetivo me voy a sentir bien, sino mi día a día no tendría sentido. Necesito saber que esto realmente va a ser así, por lo tanto necesito saber que mis creencias acerca del futuro son ciertas. Es fundamental que mi forma de ver la vida sea correcta. Y acá es donde las cosas se empiezan a complicar para mi porque yo no creo totalmente en eso, entonces empiezo a invertir energía en convencerme a mi mismo de que esta teoría es cierta: “Tener dinero me hará feliz.” ¿Cómo me convenzo a mi mismo de eso? Yo creo que lo hago a través de comportamiento inconscientes, valorando determinadas situaciones de una forma sesgada: Si no tengo dinero me siento triste, si gano un poco de dinero me siento moderadamente feliz, si no trabajo lo suficiente me presiono para conseguir más dinero. Puede sonar sumamente lógico que me sienta triste sino tengo dinero o presionado mientras estoy trabajando, pero esas acciones no son realmente cosas que necesito hacer para ganar más dinero. No ayudan. No me acercan a mi meta. (Al menos a mi, nadie me paga por estar triste.) ¿Por qué lo hago? Yo creo que hago y siento esas cosas para mantener viva la creencia, para seguir teniendo razón, para poder meterme realmente en el papel del personaje y auto-convencerme de que lo que estoy haciendo tiene sentido: “Es real, la razón por la cual me siento mal es por la falta de dinero, tener dinero va a resolver todos mis problemas.”

Entonces, mientras trato de conseguir mi objetivo, al mismo tiempo, trato de comprobar que mis creencias son ciertas. En este caso, como ejemplo estoy utilizando el hecho de tener dinero, pero lo mismo se podría aplicar a cualquier otra creencia. No se trata de una creencia en particular, sino del modo en el que me relaciono con mis creencias. Podría creer cualquier cosa: qué tener una pareja me va a hacer feliz, qué comer carne es bueno para la salud, qué viajar es una buena inversión, lo que sea. Sin importar la creencia, voy a estar constantemente tratando de corroborarla, y voy a hacer -inconscientemente- determinadas cosas con el único fin de meterme adentro de la historia que he creado. Por un lado estoy tratando de conseguir más dinero y por otro lado creo que soy una persona infeliz a causa de la falta de dinero y busco perpetuar esa creencia porque supuestamente la necesito para conseguir mi meta. 

Pero asumamos por un ratito que mi teoría es cierta: “Tener dinero, sin lugar a dudas, me hará feliz.” Me siento confiado, elaboro un plan, salgo a conseguir eso que deseo y realmente lo consigo. ¿Cómo sabía que era eso lo que yo realmente quería?

Alguna vez has escuchado la frase: “El único límite es tu imaginación”. No es sólo una frase sobre-utilizada por publicistas para vender productos artísticos de dudosa utilidad, es también es una realidad: La imaginación es limitada. Desde éste paradigma el camino está limitado por lo que quiero conseguir, y a su vez lo que quiero conseguir está limitado por las cosas que puedo imaginar de antemano. Mis metas son conceptos definidos, rígidos, limitados. La felicidad se encuentra sólo detrás de cosas predecibles. 

Es como irse de viaje y seguir al pie de la letra las instrucciones de un mapa. En vez de ir explorando y descubriendo cosas en el camino, viajo rápido, tratando de llegar a esas 2 o 3 ciudades importantes que mencionan en el mapa. Esas son las únicas cosas que valen la pena de mi viaje/vida. ¿Pero que pasa si el mapa está mal? ¿Qué pasa si las cosas que creo que quiero no son las que realmente quiero?. ¿Que pasa si mi cerebro tiene algunas fallas y me hace creer que quiero cosas que en realidad no quiero? ¿Qué pasa si no soy capaz de ver lo que realmente quiero o lo que realmente necesito?.

Hagamos un pequeño repaso: Me propongo un objetivo que condiciona mi día a día porque debo dedicarme a conseguir eso que “SE” que me va a hacer feliz. Para poder “saber” que eso me va a hacer sentir bien y que lo que estoy haciendo tiene sentido, interpreto la realidad de una manera específica: Si no tengo dinero me siento mal y así refuerzo mi creencia. Al final de ese camino consigo lo que quiero y -si sigo creyendo firmemente en mi teoría- me siento feliz. Sin embargo podría conseguido otras cosas que no fui capaz de imaginar. ¿Qué tiene de malo esto?

Nada.

Hay muchas personas que viven así, consiguen las cosas que quieren y son felices (o al menos eso es lo que yo veo). Es una manera eficiente de conseguir cosas y de vivir. No tiene nada de malo. Sin embargo es algo que YO encuentro agotador porque requiere de mi características que actualmente no tengo. Para conseguir cosas yo debería ser más perseverante / decidido / enfocado / constante / confiado. No debería hacer tantas preguntas, debería pensar menos, debería analizar menos. Debería terminar lo que empiezo. Debería seguir el ejemplo de otros, etc. En fin, debería ser otro.

Yo crecí creyendo que ésta era la única manera de conseguir cosas y eso me llevó a un callejón sin salida, a una paradoja un poco confusa: ¿Cómo hago para conseguir las cualidades que necesito conseguir para poder conseguir cosas si no soy capaz de conseguir nada?. (complicado, no?). Para lograr el objetivo de ser perseverante necesito perseverar y es algo que evidentemente no puedo hacer. Es como querer abrir una caja que adentro tiene la llave con la que se abre.

Debe haber otra manera de abrir la caja.

Creo que es eso lo que estoy tratando de hacer sin darme cuenta. Construir un método que sea natural para mi, que me permita integrar características que ya tengo, en vez de negarlas. Poder utilizar de forma eficiente mis “defectos”. Ser perseverante, confiado y todo eso sería genial, pero no tengo ninguna de esas herramientas actualmente, ¿qué puedo hacer con lo que tengo?

Puedo vivir en la incertidumbre. 


PD destinada a los cinéfilos sensibles: Se que no en todas las películas los personajes siguen estas reglas, y que existen películas fuera del circuito de Hollywood. Estoy generalizando y utilizando como ejemplo las películas sólo con fines didácticos, para poder explicar todo esto de una manera que creo que es más fácil. Chill out bro.

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